lunes, 10 de agosto de 2009

- Nos vemos.
- Claro, donde siempre.

Así se despidieron ambas chicas, para dirigirse cada una a su casa. Después de ocho años seguían reuniéndose en el mismo lugar, el parque del centro de la ciudad, donde se conocieron. Eirika una estudiante universitaria sobresaliente, pasaba la mayor parte de su tiempo en la escuela, pero cada semana sin importar nada hacia el tiempo para poder ver a Vanessa. Su amiga, en cambio, hacia un año que había dejado los estudios y vivía sola, ahora trabajaba en una empresa donde no le iba mal tenia lo suficiente para vivir bien.

- ¿Qué les parece si vamos esta tarde al club?
- Los siento, tengo un compromiso esta tarde.
- ¿Te reunirás con Vanessa? – En el tono de voz se podía notar el disgusto del padre de Eirika, a quien Vanesa le parecía una mala compañía para su hija.
- Si, como cada viernes. – Dicho esto se levanto de la mesa. – Vuelvo temprano. Así que no te preocupes papá. Bye mamá – Tomo su bolso y salio de la casa camino al parque.

Aunque estas reuniones parecían mera rutina, a Eirika la ponían de muy buen humor. Y esta ocasión sería especial, tenía algo importante que decirle a Vanessa. Llegando noto que, algo que rara vez ocurría, Vanessa estaba ya en el parque, por lo que apresuro el paso y fue a saludarla.

- Parece que esta vez llegue tarde. – Dijo cuando por fin estaba frente a su amiga.
- No, es solo que…- Hizo una pausa y suspiro, estaba a punto de llorar. – llegue temprano. Quería sorprenderte, después de todo es tu cumpleaños. – Con una sonrisa forzada volteo a ver a Eirika.
- Ah es cierto, lo había olvidado. Con tantas cosas en lo que menos pensaba era en eso…
- Si, estas muy ocupada con… todo, y más ahora…
- Eh? – No terminaba de comprender lo que su amiga decía. – Bueno. – La abrazo. – Y si es un día especial, ¿Por qué tú cara? ¿Te paso algo malo?
- No, es solo que tengo algo importante que decirte. Pero primero festejemos.

Dieron una vuelta por el parque, comieron helado, rieron. Después regresaron a sentarse, ahí Vanessa le dio su regalo de cumpleaños, era una especie de diario.

- ¿Un diario? – Era un regalo poco usual, puesto que ella jamás acostumbro a escribir diarios.
- No es cualquier diario…es un diario que comencé a escribir hace dos años.
- ¿Y por que me lo das? ¿No es muy personal?
- Quiero que tú lo tengas, después de decirte esto, será lo único que te quede de mí. – Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas.
- ¿De que hablas? ¡Vanessa explícame de que hablas! – Tomo el brazo de la chica, para así girarla hacia ella.


Vanessa se resistía, no quería voltear a ver a Eirika. Después de varios forcejeos por fin, Eirika, logro que quedaran frente a frente.

- ¡Explícame! – Al igual que Vanessa, Eirika, comenzó a llorar.
- ¡No puedo seguir con esto! – Su llanto no cesaba, y se dejo caer en sus rodillas. - No importa lo mucho que te quiera, no… es por eso que lo hago.
- Dices que me quieres y por eso te iras. No te comprendo Vanessa, eso no tiene sentido para mi. A pesar de todo, sigo viniendo a este lugar… ¡SOLO POR TI!

Cuando la chica grito esto toda la gente que pasaba por el parque volteo a verlas. Ambas estaban envueltas en llanto, ya, sin decirse nada. Hasta que, por fin, Vanessa se levanto y dijo:

-Yo… ¡yo te amo! – Eirika estaba sorprendida, no podía creer lo que
Escuchaba.- Es por eso que decidí alejarme, no puedo seguir fingiendo cada vez que nos vemos…
- ¡Tonta! – La tomo entre sus brazos lo más fuerte que pudo. – Yo siento lo mismo por ti, por eso, no es necesario…
- Pero tú tienes a alguien, tu novio. – El decir esto, provoco que brotaran aun más lágrimas de sus ojos.
- ¡No! No hay nadie, solo tú… desde hace mucho tiempo, solo tú existes para mí.
- Debí decírtelo hace mucho tiempo, cuando comencé a escribir ese diario, así sus hojas tendría mejores anécdotas. – La rodeo con sus brazos.
- Eso ya no importa, ahora puedes iniciar uno nuevo, donde escribas nuestra hermosa historia.

Ambas se miraron a los ojos y fue entonces que Eirika beso a Vanessa justo al atardecer, haciendo de ese momento el inicio de su vida al lado de su otra mitad.
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